jueves, 25 de abril de 2013

Descubren en el Perú dos nuevas e intrigantes especies de lagarto


Dos nuevas especies de lagarto han sido descubiertas en las escasamente exploradas áreas de la selva peruana. Se supone que las dos especies comparten el mismo territorio, con sólo una ligera diferencia en los límites de altitud sobre el nivel del mar, lo que hace muy interesante su divergencia biológica desde un punto de vista evolutivo. Habrá que investigar más para averiguar el motivo de esta extraña bifurcación evolutiva.

Las dos nuevas especies han sido descubiertas a raíz de expediciones en las laderas del norte y el sur de Los Andes, respectivamente en Ecuador y en Perú. El equipo de Pablo Venegas del Centro de Ornitología y Biodiversidad (CORBIDI) de Lima, Perú, ha analizado y descrito ambas especies.

Los dos lagartos recientemente descritos fueron encontrados en el Parque Nacional Cordillera Azul, que protege la mayor selva montañosa del país. El área incluye algunos de los bosques menos explorados del  Perú. Las cuencas de los ríos Pisqui y Pauya en ese parque nacional son notables por su gran diversidad de reptiles y anfibios.

Una de las nuevas especies, Enyalioides azulae, es conocida solamente en una zona de la cuenca del Río Huallaga, en el nordeste del país. El segundo lagarto recién descubierto se denomina Enyalioides binzayedi.

Gracias a estos descubrimientos, Perú se convierte en el  país con la mayor diversidad de lagartos pertenecientes al grupo de los dos recién descubiertos. "El Parque Nacional Cordillera Azul es un verdadero tesoro para el Perú y debe tratarse como una valiosa fuente de biodiversidad que debe explorarse y conservarse", expresa Venegas.

En el análisis también han trabajado Vilma Duran del CORBIDI, Omar Torres Carvajal de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, y Kevin de Queiroz, del Museo Nacional de Historia Natural adscrito al Instituto Smithsoniano, en Washington, D.C., Estados Unidos.

Primera transmisión segura por codificación cuántica desde un avión a la superficie terrestre



Se ha logrado por vez primera transmitir con éxito un código cuántico seguro a través de la atmósfera desde un avión hasta una estación terrestre.

A diferencia de la comunicación basada en los bits clásicos, la criptografía cuántica emplea los estados cuánticos de fotones individuales para el intercambio de datos. Muchos físicos cuánticos asumen ya que es viable desde el punto de vista práctico transmitir claves secretas utilizando criptografía cuántica en comunicaciones vía satélite.

El Principio de Incertidumbre de Heisenberg limita la precisión con la que es posible determinar simultáneamente la posición y el momento de una partícula cuántica, pero dicho principio también se puede aprovechar para la transferencia segura de información. Al igual que su homóloga clásica, la criptografía cuántica requiere una clave compartida con la que los comunicantes legítimos codifican y decodifican los mensajes. No obstante, la seguridad de la distribución de claves cuánticas goza de la garantía extra aportada por fenómenos de la mecánica cuántica. Como los estados cuánticos son frágiles, si un intruso intercepta la clave, esto altera las propiedades de comportamiento de las partículas y resulta por tanto detectable.

Esta estrategia de cifrado cuántico ya ha comenzado a ser usada por algunas agencias gubernamentales y hasta por alguna entidad bancaria, aunque no sea algo que se haya divulgado mucho, debido a razones obvias de seguridad. Los datos se envían a través de cables de fibra óptica o de la atmósfera. Sin embargo, la distribución de claves ópticas a través de estos canales está limitada a distancias inferiores a 200 kilómetros, debido a que la señal sufre pérdidas a lo largo del camino. En 2007, el equipo del físico Harald Weinfurter de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich, Alemania, logró transmitir una clave a través de 144 kilómetros de espacio libre entre estaciones terrestres en las islas españolas de Tenerife y La Palma.

Ahora, un equipo encabezado por Weinfurter y Sebastian Nauerth de la citada universidad, en colaboración con la Agencia Espacial Alemana (DLR), ha logrado transmitir ópticamente información cuántica entre una estación terrestre y un avión en pleno vuelo. Ésta es la primera vez que se ha usado criptografía cuántica para comunicación con un transmisor móvil.

En el experimento, se enviaron fotones individuales desde el avión al receptor terrestre. El desafío era asegurarse de que los fotones pudieran ser dirigidos con precisión hacia el telescopio terrestre a pesar del efecto de las vibraciones mecánicas y las turbulencias del aire. Con la ayuda de espejos que podían ajustar su posición con rapidez, se logró la precisión necesaria, incluso a una distancia de unos 20 kilómetros.

A modo de referencia, si Guillermo Tell hubiera tenido la misma precisión de tiro que la exhibida en el enlace de comunicación cuántica de este experimento, habría acertado con su flecha a la manzana depositada sobre la cabeza de su hijo disparando desde tan lejos como medio kilómetro.